(44) elegir
¿hablando del rechazo o bitácora de una tienda vintage?
Hay gente que sabe lo que quiere; otros, se dejan sorprender. Muchas maneras de hacerlo, incluso en las opciones de cómo elegir.
Estoy pasando por un cambio de vida y me he rendido. Estoy en un punto en el que, por más que yo quiero tomar la decisión me veo empujada al piso por las fuerzas del destino. Mi intuición de qué sirve si hay lecciones por aprender cada semana. Una solo vive en automático cuando se aparecen caminos cerrados o no hay objeto de deseo que cause un despertar. Sigo esperando… me he aventado, me he abierto a recibir y cada día que pasa de este mes pienso en la imagen de Sísifo o en Albert Camus como tal, una vez más he caído enamorada de relatos existencialistas y absurdos y de hombres que los relatan; este es mi hoyo. ¿Para qué hago todo esto? Pareciera que estoy vacía pero estoy llena de lágrimas, llena de pensamientos, llena de quejas, si apago mi mente no existo; si la uso, me canso de existir.
Pero bueno, para alivianar la cosa he decidido usar la tienda de ropa vintage como metáfora de cómo suceden las cosas, cómo una es elegida, cómo es que una elige. Y por elegir, a veces me refiero a cosas, a personas, a deseos, a caminos de vida,… aplica para todo tanto como al ser elegida.
Me ha tocado ver el mejor de los casos, en mi opinión: Alguien que se dio una o dos vueltas a la tienda, se probó unos zapatos y regresó un día sabiendo que los quería comprar. Ya había visto todo y aún así, quería esos. En mi mente no debería ser tan difícil elegir, una ve opciones, un objeto le gusta tanto como para seguir pensando en él taaanto tiempo como para justo, despertar. Despertar el instinto. De levantarte un día, sentir que 100% sí lo quieres e ir directamente hacia eso que quieres. Tomarlo y ser feliz, por el tiempo que dure esa felicidad.
Hay cosas que no te hacen cuestionarte. El famoso “ahí es”.
Por otro lado, ser el objeto de deseo abierta a la experiencia crea situaciones que requieren de paciencia, no te toca a ti elegir, sino que te elijan. Un vestido, por ejemplo, verde chartreuse, seda de los 90s cortada al bies que hace una figura increíble a cualquiera que se lo mida, con detalles de lentejuelas y canutillo que da el whimsy perfecto, elegante y femenino, te hace ver como Campanita. Se lo miden y se lo miden, mínimo 10 personas se lo han medido desde que lo tenemos en la tienda, todas lo aman, se enamoran, pero no es suficiente como para llevárselo. No que el vestido no sea suficiente, sino que enamorarse no es una razón suficiente como para quedarse(lo).
Pero lo entiendo, me he visto en esa situación, hay veces que solo te quieres probar un vestido, sentir lo bella que te ves en él, tomarte un par de fotos, guardarlo en tu mente y solo tener ese momento. A veces pasa, es un crush. No hay razón suficiente que te haga dejar tu vida en pausa para tomarlo, integrarlo, vivirlo por más tiempo. A veces no sabes realmente en qué ocasiones podrías utilizarlo, sí comparto la idea de que no tiene que haber una ocasión pero también entiendo perfectamente cuando se te cierra el mundo y de plano, a veces es mucho para cierto tipo de eventos o para momentos en donde no hay intención de destacar tanto.
Espero que ese vestido encuentre a su próxima dueña pronto.
Las situaciones que me aborrecen, que de verdad odio, es cuando las personas no tocan absolutamente nada, rodean la tienda, ven de reojo lo que hay y solo se van. ¿De verdad, nada vale la pena? ¿Para qué entran? No tienen ni la curiosidad de observar, de conocer, de preguntar, de medir, no hay un brillo que les llame la atención, una tela, un color, un patrón… ¿qué buscan? ¿te gustan los vestidos, o no? ¿qué esperabas?
Espero que esas personas estén en paz. Lol, aunque creo que seguro la tienen, solo perturban la mía y eso no lo soporto. Nada peor que ser víctima de un rage bait involuntario, a nadie le importas tanto como para hacerte enojar intencionalmente.
A las personas que sí respeto mucho y que me he encontrado sintiendo un tipo de ASMR en vivo, son las que ven todo. A veces son mis personas favoritas, sobre todo si compran obviamente. Se toman el tiempo de ver cada pieza que hay, gente que de verdad le gusta lo que ve y quiere llevarse algo; a veces encuentran algo muy para ellas, a veces se van y regresan con amigas para que ellas encuentren algo, otras veces solo se retiran, sabiendo que encontraron cosas hermosas y se quedan con la esperanza de que algún día, encontrarán en esta u otra tienda algo parecido que les guste demasiado y les luzca perfecto como para quedárselo.
Hay muchas razones por las que las personas eligen, rápido, lento, seguras, a medias, medio mal, pero eligen. A veces les resulta la mejor compra del mundo, su pieza favorita sin duda. Quiero ser de esa gente suertuda que sabe elegir, que se sorprende con lo que elige o que es elegida y amada y estar en ese lugar resulta la mejor decisión de su vida. Lo más chistoso de todo es que nunca sabremos cuál es literalmente la mejor decisión de la vida, solo es y será hasta el tiempo que resulte que es.

